sábado, 24 de enero de 2026

Diario de un Escritor Flustrado

 

Diario del Escritor (Entrada #712):

Arabella me ha mandado enlaces. Videos de chicas suspirando por profesores ficticios con parches en los codos y malas actitudes. Su nota decía: "Quiero que se sienta la INTELECTUALIDAD del deseo. Y quiero que sean tres: El Estricto, El Genio Loco y El Poeta Torturado. Ah, y el Genio tiene que ser sexy también, pero etéreo".

He intentado argumentar que una relación entre tres jefes de departamento y una becaria es una pesadilla de Recursos Humanos que acabaría con el rectorado en llamas, pero ella insiste en que es una "Maldición de Amor Eterno".

Bien. Tendrá su harén. Pero ese Genio no va a ser un tipo sexy azulado. Va a ser la personificación de la burocracia universitaria.


Capítulo 1: El Syllabus del Pecado

La biblioteca de la Universidad de St. Jude olía a libros viejos, a desesperación estudiantil y, extrañamente, a sopas instantáneas de pollo.

Willow (porque por supuesto que se llama Willow) frotaba con fuerza la vieja lámpara de aceite que había encontrado en la sección de "Artefactos Prohibidos y Objetos Perdidos de la Cafetería". Era su primer día como becaria de archivística y ya había roto dos escáneres con su torpeza entrañable.

—Ojalá... —suspiró Willow, sus grandes ojos de cierva humedecidos—, ojalá alguien me enseñara todo lo que necesito saber. Ojalá nunca estuviera sola. Ojalá... tuviera ayuda con el alquiler.

De repente, la lámpara vibró. No con una vibración mágica y mística, sino con el sonido de una tubería atascada.

PUF.

Una nube de humo color gris oficina llenó la sala. Cuando se disipó, no apareció un dios dorado con los abdominales al aire. Apareció un hombre bajito, flotando a medio metro del suelo, con visera verde, manguitos de contable y una carpeta llena de formularios.

—Saludos, mortal —dijo el Genio con voz nasal—. Soy Al-Gharib, el Djinn de la Burocracia Académica y Asistente Administrativo de Deseos de Nivel 4. Has frotado la lámpara. Tienes tres deseos. Ten en cuenta que los deseos solicitados después de las 14:00 horas se procesarán al día siguiente hábil.

—¿Eh? —dijo Willow.

—Has pedido "enseñanza", "compañía constante" y "ayuda financiera". Procesando solicitud... Categoría: Harén Inverso Académico. Subcategoría: Posesividad Tóxica pero Romántica.

—¿Qué? ¡Espera!

—¡Hecho! —El Genio estampó un sello rojo en el aire—. La maldición está activa. Ahora estás vinculada a los tres tenores del deseo. Buena suerte con el papeleo.

Las puertas dobles de la biblioteca se abrieron de golpe. El viento aulló (aunque estaban en un sótano).

Entraron Ellos.

El Profesor Blackwood (Literatura, experto en poetas suicidas y miradas intensas). El Doctor Sterling (Física Cuántica, experto en caos y en no peinarse). Y el Decano Vane (Historia, experto en látigos... históricos, por supuesto).

Caminaron hacia Willow en formación de triángulo, como una boy band amenazante con doctorados.

—Tú —gruñó el Profesor Blackwood, acorralándola contra la estantería de la Dewey Decimal 800—. He sentido un tirón en mi alma. Y en mi bragueta. Eres mi musa.

—Fascinante —murmuró el Doctor Sterling, ajustándose las gafas y mirando a Willow como si fuera una bacteria en una placa de Petri—. Tus feromonas están alterando mi constante de Planck. Debo estudiarte. Empíricamente. Y sin ropa.

—Basta —ordenó el Decano Vane, golpeando su fusta de montar contra su muslo (¿por qué llevaba una fusta en la biblioteca? Nadie lo sabía). Su voz era puro hielo y autoridad—. Ella es nuestra becaria. Y según la cláusula sobrenatural de su contrato... nos pertenece.

Willow jadeó, sintiendo que el calor subía por sus mejillas. —Pero... ¿los tres? ¿A la vez? ¿No hay normas contra esto?

—El amor verdadero no conoce normas —dijo Blackwood, apartándole un mechón de pelo—. Solo conoce el fuego.

Mientras los tres hombres comenzaban a rodearla, emanando testosterona y olor a aftershave caro, en el mostrador de información, a tres metros de distancia, la escena era observada por la bibliotecaria jefa, la Señora Pringle, y un estudiante de primer año llamado Kevin.

La Señora Pringle comía palomitas de maíz directamente de la bolsa.

—Ahí van otra vez —dijo Pringle—. Es el tercer "harén maldito" de este semestre. El Decano Vane usa la excusa de la maldición para no ir a las reuniones del claustro.

—¿Pero no van a... ya sabe... hacer cosas indebidas en la sección de Referencia? —preguntó Kevin, preocupado, abrazando su libro de Cálculo II—. Yo necesito ese libro que está detrás de la chica.

—Ni te acerques, chico —advirtió la bibliotecaria—. El campo de fuerza de la "tensión sexual no resuelta" te freirá el cerebro. La última vez, un estudiante de posgrado intentó pedir un libro durante un momento romántico y acabó escribiendo poemas eróticos en arameo durante una semana.

El Genio seguía flotando cerca del techo, limándose las uñas. —Oiga, disculpe —le llamó Kevin al Genio—. Si concede deseos... ¿podría aprobarme Cálculo?

El Genio bajó sus gafas de media luna y miró a Kevin con desprecio. —¿Has rellenado el formulario B-12 de Solicitud de Milagro Académico?

—No.

—Entonces vuelve a estudiar, gusano.

De vuelta a la acción principal, el Decano Vane había levantado la barbilla de Willow. —Estás maldita, pequeña —susurró—. Atada a nosotros. Cada vez que intentes alejarte, sentiremos dolor físico. Y tú sentirás una necesidad insaciable de... corregir nuestros exámenes.

—¡Oh, no! —gimió Willow—. ¡No corregir exámenes! ¡Cualquier cosa menos eso!

—Y después... —añadió Sterling, rozando su cuello con la nariz—, nos ayudarás a organizar la bibliografía en formato APA. Séptima edición.

Willow se estremeció de placer prohibido. —La séptima edición es tan... estricta.

—Exacto —gruñó Blackwood—. Vamos a ser muy estrictos contigo.

Kevin, el estudiante, no pudo más. —¡Oigan! —gritó—. ¡En serio! ¡El examen es mañana y ese libro es la única copia!

Los tres profesores Alpha se giraron al unísono y gruñeron, mostrando los dientes. —¡Lárgate, mortal! —rugió Vane—. ¡Estamos estableciendo el vínculo del destino!

—¡Es la sección de silencio! —contraatacó Kevin.

El Genio flotó hacia abajo, interponiéndose entre los profesores y el estudiante. —Técnicamente, el chico tiene razón. Según el estatuto 45.2 de la Universidad, el acoso sobrenatural a becarias debe realizarse fuera del horario de estudio de los alumnos de grado.

Los tres profesores se miraron, confundidos, rompiendo momentáneamente su fachada de machos dominantes. —¿En serio? —preguntó Sterling—. ¿Incluso si es Amor Predestinado™?

—Especialmente si es Amor Predestinado™ —dijo el Genio, sacando una libreta de multas—. Les voy a tener que poner una infracción por "Exceso de Lujuria en Zona Silenciosa". Son cincuenta euros. Cada uno.

El Decano Vane suspiró, sacando la cartera del bolsillo interior de su chaqueta de tweed. —Está bien. Pero que conste que esto arruina totalmente el ambiente. Willow, vámonos a mi despacho. Tengo una silla de cuero giratoria y un dispensador de agua que hace burbujas.

—Sí, Decano —suspiró Willow, siguiéndolos como un patito mareado.

Cuando se fueron, Kevin se acercó a la estantería y cogió el libro. —Gracias a Dios. ¿Por qué esta universidad es tan rara?

La Señora Pringle se encogió de hombros y volvió a sus palomitas. —Es lo que atrae a las donaciones de los exalumnos, hijo. El sexo y la magia venden. Ahora, calladito y a estudiar.


Nota del Escritor: Me he asegurado de que la mención a las normas APA sea lo más erótico del capítulo. Si Arabella me pregunta, le diré que es un fetiche de nicho muy popular en la comunidad académica. Ahora, si me disculpan, voy a ir a hablar con mi propia cafetera a ver si me concede el deseo de unas vacaciones pagadas.

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