jueves, 10 de octubre de 2013

¿Un hiperagujero negro dio origen al universo?

Artículo publicado por Zeeya Merali el 13 de septiembre de 2013 en Nature News
Según proponen los teóricos, el Big Bang fue un espejismo procedente del colapso de estrellas en dimensiones superiores.
Podría ser el momento de apostar en contra del Big Bang. Los cosmólogos han especulado que el universo se formó a partir de los escombros expulsados cuando una estrella de cuatro dimensiones colapsó en un agujero negro — un escenario que ayudaría a explicar por qué el cosmos parece ser tan uniforme en todas las direcciones.
Agujero negro
Agujero negro

El modelo estándar del Big Bang nos dice que el universo estalló a partir de un punto infinitamente denso, o singularidad. Pero nadie sabe qué habría disparado este estallido: las leyes de la física conocida no pueden decirnos qué sucedió en dicho momento.
“Por lo que saben los físicos, podría haber dragones volando desde la singularidad”, dice Niayesh Afshordi, astrofísico del Instituto Perimeter para Física Teórica en Waterloo, Canadá.
También es difícil explicar cómo un violento Big Bang habría dejado tras de sí un universo que tiene una temperatura casi completamente uniforme, debido a que no parece haber suficiente tiempo desde el nacimiento del cosmos para que haya alcanzado un equilibrio térmico.
Para la mayor parte de cosmólogos, la explicación más plausible para tal uniformidad es que, poco después del comienzo del tiempo, alguna forma desconocida de energía hizo que el joven universo se inflase a un ritmo que era superior a la velocidad de la luz. De esta forma, una pequeña parte con una temperatura aproximadamente universo se habría estirado en el vasto cosmos que vemos hoy. Pero Afshordi señala que “el Big Bang fue tan caótico, que no está claro si en algún momento habría habido dicha pequeña zona homogénea a partir de la cual la inflación empezase a trabajar”.
En la brana
En un artículo publicado la semana pasada en el servidor arXiv1, Afshordi y sus colegas vuelven su atención hacia una propuesta2 realizada en 2000 por un equipo que incluía a Gia Dvali, físico actualmente en la Universidad Ludwig Maximilians en Múnich, Alemania. En dicho modelo, nuestro universo tridimensional es una membrana, o brana, que flota a través de un ‘universo superior’ que tiene cuatro dimensiones espaciales.
El equipo de Ashfordi se dio cuenta de que si este universo superior contenía sus propias estrellas de cuatro dimensiones, algunas de ellas colapsarían formando agujeros negros 4D, de la misma forma que las estrellas masivas de nuestro universo lo hacen: estallan como supernovas, expulsan de forma violenta sus capas exteriores, y las capas internas colapsan en un agujero negro.
En nuestro universo, un agujero negro está limitado por una superficie esférica conocida como horizonte de sucesos. Mientras que en un espacio tridimensional común un objeto bidimensional (una superficie) es lo que crea los límites del agujero negro, en el universo superior el horizonte de sucesos de un agujero negro en 4D sería un objeto 3D – una forma conocida como hiperesfera. Cuando el equipo de Afshordi modeló la muerte de una estrella en 4D, hallaron que el material expulsado formaría una brana en 3D alrededor del horizonte de sucesos tridimensional, y se expandiría lentamente.
Los autores proponen que el universo 3D en el que vivimos podría ser sólo una brana – y que detectamos el crecimiento de la brana en forma de expansión cósmica. “Los astrónomos midieron la expansión y extrapolaron que el universo debía haber empezado con un Big Bang — pero esto es sólo un espejismo”, dice Afshordi.
Discrepancia en el modelo
El modelo también explica de forma natural la uniformidad de nuestro universo. Debido a que el universo superior en 4D podría haber existido durante un tiempo infinitamente largo hacia el pasado, habría habido una gran cantidad de oportunidades para que distintas partes del universo 4D alcanzaran un equilibrio, el cual habría heredado nuestro universo 3D.
Esta descripción tiene ciertos problemas, no obstante. A principios de año, el observatorio espacial  Planck, de la Agencia Espacial Europea, publicó datos que cartografiaban las ligeras fluctuaciones de temperatura en el fondo cósmico de microondas — la antigua radiación que porta la marca de los primeros momentos del universo. Los patrones observados encajan con las predicciones realizadas por el modelo estándar del Big Bang e inflación, pero el modelo del agujero negro se desvía de las observaciones de Planck en, aproximadamente, un 4%. Esperando resolver la discrepancia, Afshordi dice que está refinando su modelo.
A pesar de la discrepancia, Dvali elogia la ingeniosa forma en la que el equipo se despoja del modelo del Big Bang. “La singularidad es el problema más fundamental de la cosmología, y ellos han reescrito la historia de forma que nunca lo encontremos”, comenta. Mientras que los resultados de Planck “demuestran que la inflación es correcta”, queda abierta la cuestión de cómo tuvo lugar la inflación, añade Dvali. El estudio podría ayudar a demostrar cómo la inflación estuvo motivada por el movimiento del universo a través de una realidad de dimensiones superiores, concluye.

Artículos de referencia:
Nature doi:10.1038/nature.2013.13743
1.- Pourhasan, R., Afshordi, N. & Mann, R. B. Borrador en http://arxiv.org/abs/1309.1487(2013).
2.- Dvali, G., Gabadadze, G. & Porrati, M. Phys. Lett. B 485, 208–214 (2000).

Autor: Zeeya Merali
Fecha Original: 13 de septiembre de 2013
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Nuevo avance en la fusión aneutrónica protón-boro

Fuente: Francis (th)E mule

Dibujo20131009 protons-boron nuclei - two laser facility - Nature Comms
La fusión aneutrónica produce neutrones de alta energía, pero muchos menos que la fusión convencional. La colisión de protones con núcleos de boro 11 produce sobre todo radiación alfa (núcleos de helio) de alta energía en lugar de neutrones. A veces se afirma que la fusión aneutrónica está “limpia” de radiación ionizante, pero en realidad lo que ocurre es que contener la radiación alfa requiere un blindaje más delgado. No todo son ventajas. La fusión p11B requiere alcanzar una temperatura del plasma mucho más alta que la fusión D-T (deuterio-tritio), lo que impide su uso en reactores de fusión por confinamiento magnético. Por fortuna, la fusión pulsada en reactores por confinamiento inercial no parece imposible, en principio, siempre que el plasma pB esté fuera del equilibrio. Christine Labaune (LULI, Ecole Polytechnique, CNRS, Francia) y sus colegas han publicado en Nature Communications un nuevo avance en esta tecnología basado en el uso de dos láseres diferentes. Un láser de picosegundos calienta el plasma de protones durante unos picosegundos y lo hace colisionar con un plasma de núcleos de boro previamente calentado por un láser de nanosegundos. Han observado la emisión de radiación alfa, sin presencia apreciable de neutrones de alta energía. Un gran éxito, aunque sólo un pequeño paso hacia la fusión aneutrónica como una realidad comercial. Sobre todo porque la escalabilidad del nuevo sistema es muy difícil y el breakeven puede tardar décadas en ser alcanzado. Nos lo cuenta Ron Cowen, “Two-laser boron fusion lights the way to radiation-free energy,” News, Nature, 8 Oct 2013; el artículo técnico es C. Labaune et al., “Fusion reactions initiated by laser-accelerated particle beams in a laser-produced plasma,” Nature Communications 4: 2506, 8 Oct 2013 (arXiv:1310.2002 [physics.plasm-ph]).
Dibujo20131009 scheme experimental set-up laser beam configuration - Nature Comms
La fusión p11B por confinamiento inercial mediante pulsos láser requiere pulsos más cortos (en el régimen de los picosegundos) que en la fusión D-T, por ello la configuración experimental es diferente. Christine Labaune y sus colegas del laboratorio LULI llaman Pico2000 a su esquema con dos láseres. El láser de nanopulsos inyecta en los átomos de boro (20% de boro-10 y 80% de boro-11) una energía de 400 J (julios) en pulsos cuadrados de entre 1,5 y 4,0 ns (nanosegundos) con una longitud de onda de 530 nm. La intensidad promedio del láser es de 5 × 1014 W/cm² e incide con una ángulo de 45º en blanco de boro, produciendo un plasma de boro que expulsa los electrones. El láser de picopulsos con longitud de onda de 530 nm inyecta en los protones una energía de 20 J en 1 ps (picosegundo). La intensidad promedio de este láser es de 6 × 1018 W/cm². El ángulo relativo entre ambos haces láser es de 112,5º y el retraso entre sus pulsos se puede ajustar entre 0,25 y 1,2 ns.
Dibujo20131009 time-integrated X ray pinhole image of three plasmas along the direction of propagation of picosecond beam - Nature Comms
Esta figura, parte izquierda, muestra una imagen de los tres plasmas: protones, electrones y núcleos de boro. La parte derecha de la figura presenta una imagen detallada del plasma de núcleos de boro. Como se ve es poco uniforme y uno de los objetivos futuros del laboratorio de LULI será mejorar la homogeneidad del plasma, acercándola a la observada en las simulaciones por ordenador.
Dibujo20131009 total number of tracks magnetic spectrometer function of alpha-particle energy - Nature Comms
Se han realizado múltiples experimentos. Las predicciones teóricas indican que la energía del haz de partículas alfa debe estar en el rango de 0,5 a 8 MeV. La máxima energía alcanzada en los experimentos ha sido de 7,1 MeV (parte derecha de esta figura), siendo el valor típico entre 3,3 y 5,4 MeV. El número de trazas (tracks) de partículas alfa observadas es inferior a 140, es decir, se ha demostrado que unos 140 protones se han fusionado con unos 140 núcleos de boro. No es un número para tirar cohetes, pero indica una tasa máxima de reacción de 9 × 106 sucesos por estereorradián (sr), ya que el ángulo sólido de observación es de 1,1 × 10-5 sr. ¿Podría ser contaminación radiactiva la radiación alfa observada? Los autores del estudio creen que no pues corresponde a las expectativas teóricas de los modelos numéricos de simulación. Aún así las pruebas son poco firmes y por ello el artículo se publica en Nature Communications en lugar de una revista más prestigiosa.
Puede parecer un éxito menor tras más de 20 años de investigación, pero la fusión aneutrónica protón-boro es mucho más complicada que la fusión deuterio-tritio. Los avances son lentos, pero lo más importante es que haya avances. Por ello, creo que esta noticia debe hacernos reflexionar sobre la importancia de financiar vías alternativas a la fusión más allá del ITER y del NIF.

viernes, 27 de septiembre de 2013

¿Cuán débil es la fuerza débil?

Fuente: Ciencia Kanija
Artículo publicado por Kelen Tuttle el 18 de septiembre de 2013 en Symmetry Breaking
Usando una nueva técnica, la colaboración Q-weak ha hallado que el valor de la fuerza débil encaja con la teórico – por el momento.
En un análisis inicial de sus datos, la colaboración Q-weak, con sede en el Laboratorio Jefferson en Virginia, ha determinado que el valor de la carga débil encaja con lo predicho por la teoría.
A new picture of atomic nucleus emerges
Núcleo atómico Crédito: Argonne National Laboratory

Aunque la fuerza débil, una de las cuatro fuerzas fundamentales de la naturaleza, tiene más fuerza que la gravedad, su nombre se debe a que es efectiva sólo a distancias extremadamente cortas. Si dos partículas están separadas 0,000000000000001 milímetros, sienten la fuerza débil. Más lejos de eso, la fuerza cae en picado.
La fuerza débil es la principal directora tras la desintegración radiactiva, y es la razón por la que brillan las estrellas. Dentro de las estrellas como nuestro Sol, protones y neutrones se fusionan para formar deuterio. Las estrellas liberan el exceso de energía procedente de esta reacción a través de la fuerza débil en forma de calor.
Esta investigación ofrece la primera medida de la carga débil dentro del protón.
Experimentos anteriores habían estudiado la fuerza en partículas más simples, incluyendo el electrón. Al contrario que en el electrón, una partícula puntual, los protones constan de tres partículas más pequeñas, conocidas como quarks, lo que complica el experimento.
Si el valor de la carga débil difiere – incluso una pequeñísima cantidad – de lo esperado, podría ser una prueba de partículas aún por descubrir y que influyen en el resultado. O, tal vez, podría dirigir a los físicos hacia una forma de comprender las fuerzas fundamentales de la naturaleza como una única fuerza en una “teoría de la gran unificación”.
Pero “los lectores deberían ver estos resultados iniciales principalmente como una primera determinación de la carga débil del protón”, dice el portavoz de la colaboración y científico del Laboratorio Jefferson, Roger Carlini, en un comunicado de prensa publicado por el Laboratorio Jefferson. “Con su mayor precisión, nuestra publicación final se centrará en las implicaciones con respecto a una potencial nueva física”.
En el experimento Q-weak, en el Laboratorio Jefferson, los investigadores atacaron hidrógeno líquido – básicamente, un conjunto de protones – con un haz de electrones cuyos espines estaban alineados. El equipo midió la tasa a la que se dispersaban los electrones en ángulos pequeños, y luego compararon esto con una medida realizadas con la dirección del espín invertido del electrón.
En un análisis inicial de un pequeño porcentaje de los datos experimentales de la colaboración, el equipo de investigación encontró que la carga débil del protón encaja con la predicha por la teoría.
Carlini dice que el experimento fue muy complejo y sólo pudo ser posible gracias al haz extremadamente controlado de electrones polarizados del Laboratorio Jefferson, y a un sistema de detección diseñado de forma muy inteligente.
Ahora, dice Carlini, la colaboración analizará todo el conjunto de datos. Debido a que su análisis inicial usó apenas el 4 por ciento de los datos experimentales de la colaboración, el análisis final podría mostrar algo ligeramente diferente.
El artículo científico que describe los resultados ha sido aceptado para su publicación en la revista Physical Review Letters. Hay disponible un borrado en arXiv

Autor: Kelen Tuttle
Fecha Original: 18 de septiembre de 2013
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Lo que une el “amor cuántico” no lo separa una multitud

Fuente: Francis (th)E mule
Dibujo20130925 propagating pair photons in nonlinear media - nature com
Una pareja de novios caminando entre una multitud tiene grandes problemas para no separarse. No tendrían ningún problema si fueran dos excitaciones cuánticas (como un par de fotones o de magnones) y la multitud fuera los átomos de un cristal que se comportase como un medio no lineal. Se publican dos artículos en Nature que lo demuestran de forma experimental. Fukuhara et al. han logrado propagar una pareja de magnones (las excitaciones cuánticas que propagan la energía en los imanes) y Firstenberg et al. una pareja de fotones; en ambos casos la interacción que liga los cuantos de la pareja es mediada por los átomos del medio. La pareja de cuantos se mueven al unísono y para controlar su movimiento basta con que una fuente externa actúe sobre uno de ellos, lo que tiene interesantes aplicaciones en el procesado cuántico de información y en su transferencia. Nos lo cuenta Sougato Bose, “Condensed-matter physics: Quantum togetherness,” Nature, AOP 25 Sep 2013, que se hace eco de los artículos técnicos Takeshi Fukuhara, Peter Schauß, Manuel Endres, Sebastian Hild, Marc Cheneau, Immanuel Bloch, Christian Gross, “Microscopic observation of magnon bound states and their dynamics,” Nature, AOP 25 Sep 2013, y Ofer Firstenberg, Thibault Peyronel, Qi-Yu Liang, Alexey V. Gorshkov, Mikhail D. Lukin, Vladan Vuletić, “Attractive photons in a quantum nonlinear médium,” Nature, AOP 25 Sep 2013.

Dibujo20130925 Schematic representation of magnon propagation
Fukuhara y sus colegas usan una cadena lineal de átomos atrapados por láser y enfriados a muy baja temperatura para simular un material ferromagnético (un imán) en el que el espín de todos los átomos apunta en la misma dirección gracias a sus interacciones mutuas. Al invertir uno de los espines (algo demostrado en experimentos previos) se crea un paquete localizado de energía (un magnón, que se comporta como un fermión) que se propaga de forma libre por la cadena como si fuera un fotón en una guía de onda. Cuando se invierten dos espines, uno espera que los dos magnones se propaguen cada uno por separado de forma libre, ya que como son fermiones tienden a separarse. Sin embargo, la interacción mutua entre ellos es tan fuerte que hace que se peguen entre sí en un estado ligado (un resultado predicho por Hans Bethe). ¿Están entrelazados los dos magnones? Los autores creen que presentan cierto grado de entrelazamiento cuántico pero no han sido capaces de demostrarlo; serán necesarios futuros estudios.
Dibujo20130925 Photons with strong mutual attraction in a quantum nonlinear medium
Firstenberg y sus colegas han lanzado dos fotones de forma sucesiva a través de un gas de átomos de rubidio. La energía de los fotones se ajusta para que no excité ningún nivel energético de los átomos (lo que reduce la probabilidad de que sean absorbidos o dispersados). Mediante un láser apropiado se excita el gas de tal forma que los fotones se ven rodeados de una excitación en los átomos (estado de Rydberg); esta excitación se propaga por el gas como un paquete de ondas localizado. Las fuerzas de van der Waals deberían impedir que dos excitaciones de este tipo se acerquen demasiado. Excitar con un fotón un átomo a un estado de Rydberg impide que otro fotón excite a un átomo cercano. El resultado es una interacción entre ambos fotones que permite la formación de un par acoplado de fotones entrelazados en polarización, aunque el grado de entrelazamiento alcanzado es bajo para muchas aplicaciones de procesado de información cuántica (se espera que futuras investigaciones logren incrementar este grado de entrelazamiento).
En resumen, dos interesantes trabajos con potenciales aplicaciones en el procesado de información cuántica que demuestran que la física cuántica permite que sistemas físicos muy diferentes entre sí se comporten de forma análoga. El poeta diría que lo que une el “amor cuántico” no lo separa una multitud.

El universo puede ser curvo, no plano

Fuente: Ciencia Kanija
Artículo publicado por Ron Cowen el 20 de septiembre de 2013 en Nature News
Las anomalías en una antigua radiación podrían contradecir las pruebas encontradas para el nivel del cosmos.
Vivimos en un universo asimétrico: esta es una lección que los cosmólogos has aprendido examinando la estructura detallada de la radiación dejada por el Big Bang. Ahora, dos cosmólogos demuestran que los datos son consistentes con un universo que está ligeramente curvado, de forma similar a una silla de montar. De ser correcto su modelo, daría un vuelvo a la vieja creencia de que el universo es plano.
Planck Cosmic Microwave Background
CMB por Planck Crédito: ESA

A gran escala, las medidas de precisión del fondo de microondas cósmico (CMB) por parte de la Wilkinson Microwave Anisotropy Probe (WMAP) de NASA proporcionaron las primeras pruebas de asimetría en 2004. Algunos expertos se preguntaron si el hallazgo era un error sistemático que se corregiría cuando el sucesor de la sonda de la NASA, la nave Planck de la Agencia Espacial Europea, cartografiase de nuevo el CMB con una mayor precisión. Pero los resultados de Planck, anunciados a principios de año, confirmaron la anomalía.
Para explicar estos resultados, Andrew Liddle y Marina Cortês, ambos de la Universidad de Edimburgo, en el Reino Unido, han propuesto un nuevo modelo de inflación cósmica – un hipotético periodo de expansión rápida justo tras el Big Bang, en el cual, el universo, creció muchos órdenes de magnitud en una pequeña fracción de segundo.
La teoría de la inflación más simple mantiene que el universo es plano, y que la expansión está dirigida por un único campo cuántico, conocido como inflatón. En este modelo, el inflatón tiene dos papeles: dispara la hiperexpansión del universo, y genera las minúsculas fluctuaciones de densidad que al agrandarse de convirtieron en las semillas de las galaxias.
Pero esta versión de la inflación no puede explicar la asimetría del universo, excepto como una casualidad estadística – similar, por ejemplo, al lanzamiento de una moneda que resulta salir cara muchas más veces que cruz a lo largo de 1000 lanzamientos. Si las anomalías en el CMB no son casualidades, podrían ofrecer una ventana sin precedentes a la estructura detallada de los inicios del universo, dice Liddle.
En su artículo, publicado esta semana en la revista Physical Review Letters1, Liddle y Cortês trabajan con la inflación. Como muchos teóricos antes que ellos, invocan a un segundo campo cuántico — el curvatón — para fijar las fluctuaciones de densidad primordial en el joven universo, restringiendo el inflatón a dirigir la era de hiperexpansión.
Los investigadores demuestran que el campo curvatón generaría las fluctuaciones de densidad asimétricas que se habrían observado si el espacio tuviese una ligera curvatura negativa a gran escala. Esto significa que, si pudiesen dibujarse grandes triángulos en el espacio, sus ángulos internos sumarían menos de 180 grados. (En un universo plano, los ángulos sumarían exactamente 180 grados, y en uno con curvatura positiva, sumarían más de 180 grados).
El trabajo de los autores es el primero en explicar la asimetría a partir de principios básicos, dice Adrienne Erickcek, teórico de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, que no fue parte del estudio.
En el escenario de Liddle y Cortês, la asimetría del CMB derivaría de una falta de uniformidad en el universo a gran escala que está codificada en el campo curvatón. En 2008, Erickcek y sus colegas propusieron un mecanismo similar2. Este modelo, sin embargo, nono invocaba un universo con curvatura negativa.
Aunque numerosas observaciones indican que el cosmos es plano, las desviaciones en los datos del CMB predichos por el último modelo – que los autores reconocen que aún es especulativo — podrían ser lo bastante pequeñas como para encajar en los límites impuestos por las medidas realizadas con el satélite Planck, dice Liddle. Futuros experimentos, con medidas más precisas, podrían determinar quién tiene razón.

Artículos de referencia:
Nature doi:10.1038/nature.2013.13776
1.- Liddle, A. R. & Cortês, M. Phys. Rev. Lett. 111, 111302 (2013).
2.- Erickcek, A. L., Kamionkowski, M. & Carroll, S. M. Phys. Rev. D 78, 123520 (2008).
Autor: Ron Cowen
Fecha Original: 20 de septiembre de 2013
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miércoles, 25 de septiembre de 2013

La posible curvatura negativa del universo

Fuente: Francis (th)E mule
Dibujo20130923 large scale anomaly - cmb seen by planck - march 2013
Saber si el universo es plano (Ωk = 0) es imposible. Los experimentos sólo pueden poner un límite superior a su curvatura. El fondo cósmico de microondas (CMB) observado por el telescopio espacial Planck de la ESA nos ha permitido obtener un valor combinado Planck+WMAP9+ACT+SPT+BAO de Ωk = 0,0005 ± 0,0070 al 95% C.L. El universo parece plano, pero podría tener una pequeñísima curvatura, positiva o negativa. El CMB observado por Planck muestra varias anomalías a gran escala en el universo (para los multipolos acústicos con ℓ < 40, por encima de 3º de cielo) que no tienen explicación dentro del modelo cosmológico de consenso ΛCDM (que ajusta perfectamente los multipolos entre 50 < ℓ < 3000, por debajo de 2º de cielo). Una de las anomalías es una asimetría norte-sur con respecto al plano de la eclíptica (el plano del Sistema Solar). Andrew Liddle y Marina Cortês, ambos de la Universidad de Edimburgo, Reino Unido, publican en Physical Review Letters una explicación de esta anomalía que asume que el universo es abierto y tiene una pequeñísima curvatura negativa. Los datos que Planck publicará en junio de 2014, que incluyen la polarización del CMB, confirmarán (o descartarán) la anomalía y estimarán la curvatura por debajo de los límites compatibles con la idea de Liddle y Cortês. Mientras tanto estos físicos disfrutarán de su momento de gloria. Muchos medios se han hecho eco de su trabajo, como Ron Cowen, “Universe may be curved, not flat,” Nature News, 20 Sep 2013; Marc Kamionkowski, “Is the Lopsided Universe an Open Universe?,” Viewpoint, Physics 6: 98, Sep 9, 2013; el artículo técnico es Andrew R. Liddle, Marina Cortês, “Cosmic Microwave Background Anomalies in an Open Universe,” Phys. Rev. Lett. 111: 111302, Sep 9, 2013.

Dibujo20130923 curvature universe - Omegak - planck results - march 2013
Lo primero, estimar la curvatura del universo sólo con los datos del fondo cósmico de microondas, sin utilizar su polarización, conduce a un resultado peor que el obtenido con WMAP-9 años (que usa la polarización). Por ello, en la estimación oficial de Planck se ha utilizado el mapa de polarización obtenido por WMAP-9, que en la figura se marca como Planck+WP. El error del resultado se puede reducir en un factor de 7 (compara las curvas azules con las rojas en la figura) si además se incorporan los datos de multipolos acústicos de alto orden (hasta ℓ = 3000) de los telescopios del desierto de Atacama (ACT) y del Polo Sur (SPT), marcados en la figura como highL, así como los datos de la oscilación acústica de la materia (BAO) medidos por el proyecto Sloan (SDSS).
Dibujo20130923 Planck power spectrum - angular scale - temperature fluctuationsLo segundo, la anomalía a gran escala para los multipolos acústicos con ℓ < 40, está asociada a grandes errores en las medidas experimentales, porque los bolómetros de Planck de menor frecuencia (LFI), que estudian las bandas entre 30 y 70 GHz, tienen una resolución angular mayor de 0,5º (en realidad mayor de 33 minutos de arco). Por tanto, estudiar estructuras 10 veces más grandes está sujeto a gran error, como muestra la banda verde en esta figura del espectro de multipolos acústicos obtenido por Planck para 2 < ℓ < 2500.
En esa región el modelo cosmológico de consenso predice un espectro casi plano, cuando los datos de Planck muestran un mínimo (con dos puntos a  ℓ ≈ 20 claramente muy por debajo del valor esperado, a unas 3 sigmas de nivel de confianza estadística). Las simulaciones numéricas indican que sólo una de cada mil simulaciones por ordenador del CMB basadas en el modelo ΛCDM presenta una fluctuación estadística tan grande. Sin embargo, repito, la banda de error es grande. Esta banda de error se reducirá un poco, pero sólo un poco, cuando se publiquen los datos definitivos de Planck en junio de 2014; este año en marzo se han publicado las medidas de 15,5 meses, es decir, unos 2,5 mapas completos del cielo; el año próximo se duplicará el número de datos utilizados y se incluirán las medidas de la polarización. Repito, la resolución angular de los bolómetros LFI no es suficiente para explorar el universo a gran escala; serán necesarios futuros instrumentos para aclarar de forma definitiva esta cuestión.
Por cierto, la anomalía en el CMB asociada a grandes escalas fue observada por primera vez en las medidas del CMB obtenidas por el telescopio espacial WMAP (NASA) en 2004. Análisis posteriores incorporando la polarización indicaron, alrededor de 2009, que parecía que se trataba de una anomalía ficticia, una simple fluctuación estadística, por lo que el interés decayó bastante. Ahora en 2013 la colaboración Planck ha rescatado esta anomalía. ¿Qué pasará con esta anomalía cuando se publiquen los datos de polarización del CMB en junio de 2014? Nadie lo sabe, pero yo me atrevo a predecir que pasará algo parecido que con WMAP, casi seguro que la anomalía asociada a la eclíptica desaparecerá (a muy pocos físicos les gusta que el plano del Sistema Solar sea un plano privilegiado a nivel cosmológico). Por supuesto, mientras tanto, los cosmólogos teóricos tienen que aprovechar la oportunidad para publicar posibles explicaciones. Liddle y Cortês han sido los primeros en abrir la veda de Planck desde que la cerró WMAP.
Dibujo20130923 Universe born via bubble nucleation inside a larger metauniverse - physics aps
Liddle y Cortes presentan en su artículo una variante de los modelos de inflación con dos campos escalares, el inflatón y el curvatón, que se propusieron en 2008 para explicar la anomalía de WMAP. En estos modelos la inflación se inicia gracias al inflatón, pero su parada se adelanta respecto al caso en el que no hubiera curvatón, momento en que empieza a actuar el curvatón. Este campo puede generar las fluctuaciones de la densidad del universo responsables de la asimetría a gran escala observada siempre que se cumplan dos condiciones: (1) que el universo sea abierto y (2) que tenga una curvatura negativa muy pequeña, |Ωk| > 0,00008. Esta curvatura negativa hace que el universo se parezca a una silla de montar en lugar de una esfera o un plano. Los trabajos previos sobre el curvatón no estudiaron el caso de curvatura negativa, por eso no explican bien la anomalía de Planck y WMAP. Quizás los datos de Planck que se publicarán en junio de 2014 permitan obtener una mejor estimación de la curvatura que permita confirmar (o descartar) este modelo.
En estos modelos inflacionarios el universo es una burbuja dentro de un multiverso. Durante la formación (nucleación) de las burbujas, en el interior de cada una de ellas dominan las fluctuaciones primordiales debidas al campo inflatón, pero en su frontera domina el campo del curvatón. Por tanto, este campo afecta más allá del horizonte observable, con lo que el universo parece plano, aunque más allá del horizonte presenta una curvatura negativa. El tamaño del superhorizonte viene establecido por la longitud de onda de la fluctuación del curvatón que genera la asimetría observada por Planck y WMAP. Por cierto, a la curvatura más allá del horizonte se suele llamar supercurvatura y he estado tentado de titular esta entrada “La posible supercurvatura negativa del universo”.
¿Cómo se forman los universos burbuja? Mediante efecto túnel cuántico en el vacío. Cada burbuja se expande a una velocidad próxima a la velocidad de la luz. ¿Cómo es posible que el universo sea abierto pero finito? El tiempo se define dentro del universo burbuja de manera diferente a como se define en el multiverso, con lo que nuestro universo parece infinito aunque sea una burbuja finita del multiverso. La existencia del campo curvatón y de las paredes de la burbuja induce fluctuaciones a gran escala en el universo burbuja que dejan su marca en el fondo cósmico de microondas, pero sólo en los multipolos acústicos más bajos, que presentan señales de la supercurvatura en forma de la asimetría observada por Planck y WMAP. Los multipolos más altos no se ven afectados y para ellos el universo parece plano cuando se omiten los multipolos más bajos. Liddle y Cortes calculan en su artículo los parámetros adecuados de su modelo que explican (grosso modo) la asimetría observada en el CMB. Por supuesto, un primer artículo no completa todos los detalles y habrá que esperar a futuros artículos que presenten simulaciones numéricas para contrastar todos los detalles. Aún así, como el error experimental en los multipolos acústicos bajos es muy alto, no creo que cambien mucho las conclusiones de su artículo.
En resumen, una especulación científica que dará que hablar durante cierto tiempo, pero que, en mi opinión, será olvidada cuando se publiquen en junio de 2014 los nuevos datos de Planck sobre el CMB y se obtenga una mejor estimación de la curvatura del universo utilizando la polarización del CMB medida por Planck.

lunes, 23 de septiembre de 2013

El interior de una Tierra hueca

Fuente: Malaciencia
Portada de «El país sin estrella» Últimamente estoy releyendo los álbumes de «Valérian: agente espacio-temporal» (posteriormente renombrados como «Valérian y Laureline»). En la historia «El país sin estrella», aparece un concepto clásico de la ciencia ficción: un planeta hueco, con un sol en su interior, y habitantes en la superficie interna. Como digo, el concepto es un clásico, pues ya lo había utilizado Edgar Rice Burroughs (sí, el de Tarzán y John Carter de Marte) en su serie de Pellucidar (no he leído ninguna novela, pero sí vi en su día la adaptación cinematográfica de «En el corazón de la Tierra»). Y puede que los que hayan disfrutado en su infancia de los libros de «Elige tu propia aventura», recuerden «El reino subterráneo».
En todas las versiones de este tipo de ambientación, la idea es la misma: el planeta en cuestión es hueco, y la corteza es bastante densa. De esta forma, la masa de la corteza es suficiente para que su gravedad mantenga sujetos a ella, tanto a los habitantes del exterior como del interior. El sol interno se encuentra exactamente en el centro, proporcionando luz y calor a ese mundo subterráneo e invertido.
¿Cómo se calcula la gravedad en un caso así? En el colegio nos enseñaron la famosa Ley de Gravitación, que nos dice que la gravedad es directamente proporcional al producto de las masas, e inversamente proporcional al cuadrado de la distancia, y que se puede expresar con la igualmente famosa fórmula: F = G·M·m/r2. Pero para aplicar esta fórmula, debemos suponer que la masa de cada objeto está concentrada en un punto (que llamamos centro de gravedad). Esta simplificación es perfectamente válida cuando queremos calcular las trayectorias de planetas y otros objetos astronómicos, que estén muy alejados entre sí. Pero en otros casos (como el que nos ocupa), no nos vale. Los cuerpos reales tienen volumen, y su masa está distribuida por ese volumen.
Mapa del reino subterráneo de «Elige tu propia aventura» ¿Qué hacemos entonces? Pues dividimos nuestros objetos de estudio en trozos muy pequeños, de forma que cada uno de esos trozos pueda considerarse un punto, aplicamos la fórmula para cada punto, y sumamos todos los pequeños resultados. Llevando este planteamiento a su extremo, consideraríamos que el objeto está formado por infinitos puntos de tamaño cero, y calcularíamos la suma de sus infinítamente pequeñas propiedades. Es decir, realizamos un cálculo integral.
Como nunca he puesto en este blog una operación matemática más complicada que una multiplicación (bueno, alguna vez he puesto una potencia), y no quiero empezar ahora, remitiré a los interesados en el desarrollo matemático, a la estupenda web HyperPhysics, o a la Wikipedia. ¿Y cuál es el resultado? Pues el propio Isaac Newton ya lo desarrolló en su famoso libro «Philosophiæ naturalis principia mathematica». Para cualquier punto en el interior de una esfera hueca homogénea, ya sea cerca del centro, o en la misma superficie interior de dicha esfera, la fuerza gravitatoria total es siempre la misma: cero.
Sí. Cero. Si imaginamos un planeta hueco, con una densidad más o menos uniforme en su corteza (al menos, con simetría esférica, es decir, que para cada «capa» esférica, la densidad sea la misma en cualquier punto), en su interior hueco, la gravedad sería nula. Sus supuestos habitantes flotarían, a menos que se agarraran al terreno de alguna forma.
La situación va a peor si encima imaginamos que en el interior de nuestro planeta hueco, hay una pequeña estrella. Ese objeto tendrá masa, lógicamente, por lo que tendrá su campo gravitatorio. ¿Y hacia donde empujaría esa gravedad a cualquier objeto? Pues hacia la propia estrella. Así que los supuestos habitantes del interior del planeta hueco, ya no es que tuvieran que agarrarse a algo para no flotar, sino que literalmentemte, caerían hacia su sol interior.
Cartel promocional de «At the Earth's Core» Hemos supuesto que el planeta es más o menos homogéneo. La simetría esférica de la densidad de la corteza es necesaria para que la gravedad sea cero en el interior hueco del planeta. Pero sabemos que los planetas no son tan simétricos. Hay irregularidades, protuberancias, oquedades, distintos materiales, etc. Así que en un planeta real, es posible que estas irregularidades rompan el equilibrio de fuerzas, y que en algunos lugares, la resultante de la fuerza gravitatoria no sea cero. Pero estas diferencias por lo general serían muy pequeñas. Y fijaos que no sólo hace falta una pequeña fuerza para no flotar, sino que hay que contrarrestar la gravedad de la estrella interior.
Bueno, supongamos que en alguna región del planeta hay algún mineral extremadamente denso, de forma que la diferencia de fuerzas gravitatorias fuera significativa. Tenemos otro problema. No sólo mantendría a los habitantes en el suelo, sino que atraería al sol interno hacia esa zona, por lo que en poco tiempo, achicharraría toda vida posible, antes de colisionar contra la corteza y producir un cataclismo de proporciones planetarias.
Así que, me temo que, ni Pellucidar, ni el planeta sin estrella de Valerian, ni cualquier otro mundo similar, son posibles. Por mucho que nos pueda fascinar una idea así.