La Nueva Carrera Espacial: Del Secreto a la Fama
El mundo ya no luchaba por el control de una tecnología, sino por la supremacía en el cosmos. La democratización del FTL, cortesía de Louis y el joven indio, había nivelado el campo de juego. Ya no se trataba de quién tenía el arma más avanzada, sino de quién podía llegar primero a las estrellas.
Los gobiernos y las grandes corporaciones se lanzaron a una carrera de velocidad, una en la que el tiempo y la distancia ya no eran barreras. El objetivo era Alfa Centauri, el vecino estelar más cercano. El viaje, que antes tardaría miles de años, ahora se podía hacer en menos de una semana con los cálculos simplificados. Pero la verdadera gloria, la inmortalidad, era para el primero que lo lograra.
Los Proyectos de las Potencias
Estados Unidos: El Híbrido
El gobierno de EE.UU., humillado por la filtración, reaccionó con la velocidad y la arrogancia que los caracterizaba. Utilizaron un Super Heavy de SpaceX para lanzar una nave no tripulada. El objetivo no era la exploración, sino la supremacía. La nave era un vehículo de prueba, una demostración de poder. Para el lanzamiento, la tripulación se encontraba en una cápsula Dragon por seguridad. Si el motor FTL fallaba, la cápsula se separaría, y la tripulación podría regresar a la Tierra. Si el motor funcionaba, se quedarían en la cápsula. El plan era simple: ser los primeros en llegar a Centauri, usar su supercomputadora para el cálculo de la vuelta y, si la misión tenía éxito, regresar a la Tierra con la gloria.
China: El Fracaso del Dragón
China, con la herida de la explosión en Shenzhen aún fresca, se lanzó de cabeza a la carrera. Su nave, lanzada por un cohete Larga Marcha, estalló a los pocos segundos del despegue, lo que se convirtió en una humillación pública que el gobierno chino intentó esconder, pero que fue grabada y difundida por los aficionados a los cohetes. El fracaso sirvió como un recordatorio de que, a pesar de tener los planos, no tenían la disciplina para utilizarlos. El General chino, que había presionado para el lanzamiento prematuro, fue reemplazado por otro, que prometió que la próxima vez serían los primeros, sin importar el costo humano.
Europa: El Sueño de Ícaro
Europa, en cambio, tenía una ventaja. La nave de Stellarius Lux, el "Sueño de Ícaro", ya estaba a medio construir. Y con el motor FTL de código abierto y los fondos del programa Eurociencia, Joris y Louis tenían ahora la oportunidad de completar el proyecto. La nave, que fue modificada para convertirse en un impulsor no inercial, se hizo un 33% más grande. Se le añadió un anillo extra para dar más espacio a la tripulación y se modificaron los emisores para que tuvieran un doble uso: propulsión y creación de los agujeros de gusano. La nave también incorporaba un segundo condensador de Fluzo y un tercero de repuesto en la bodega de carga.
Pero mientras los ingenieros y científicos trabajaban a destajo, la política entraba en juego. El Senado Europeo estaba enfrascado en un debate sobre quiénes serían los astronautas. Los candidatos eran de varias nacionalidades, lo que provocaba una discusión acalorada. La mayoría de los senadores querían a una persona de su país, una forma de tener una parte de la gloria. Y Joris, que no era un político, se sentía atrapado en medio del debate.
La Competencia Privada: El Futuro de los Negocios
Pero la carrera no era solo entre naciones. Las corporaciones también se unieron a la locura. Google, Amazon y Nvidia estaban trabajando en sus propios proyectos FTL. Nvidia, en particular, vio el potencial de un mercado masivo. Sus ingenieros estaban trabajando en una tarjeta gráfica específica para el FTL, una que podría realizar los cálculos para un salto de varios años luz en minutos. Creían que en un futuro no muy lejano, los ordenadores de los hogares tendrían una de estas tarjetas, lo que democratizaría aún más el espacio. El futuro del viaje interplanetario no estaba en manos de los gobiernos, sino en manos de las corporaciones.
