Capítulo 5: El Condensador de Fluzo
La sala de conferencias del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA era un espacio de contrastes. Sobre una mesa de metal pulido, rodeada de ingenieros en mangas de camisa y científicos en batas blancas, se sentaban dos oficiales del Pentágono con sus inmaculados uniformes, sus rostros tensos y serios.
"Muy bien, ¿estamos todos?", preguntó el director del JPL, un hombre canoso de voz cansada. "Comenzamos con la reunión. El General Thompson y sus oficiales tienen algo que mostrarnos".
El General Thompson, un hombre de hombros anchos y mirada de halcón, asintió y deslizó una serie de carpetas sobre la mesa. "Caballeros, oficiales. Vean estos planos".
Un murmullo de sorpresa recorrió la sala. Eran esquemas detallados de una nave espacial. Su diseño era radical: un fuselaje plano y ancho con una larga quilla, como si estuviera diseñada para deslizarse por un medio acuoso.
"¡Mira esto, Mike!", exclamó un ingeniero de mediana edad, un destello de excitación en sus ojos. "¡Una configuración de 'esquí acuático', como la Convair Helios!"
El General Thompson, sin comprender la referencia, interrumpió. "Creo que esta gente entenderá mejor si decimos que es como la nave de la película Avatar".
El ingeniero sonrió de forma condescendiente. "Sí, eso también funciona. Pero mira, mira esta sección habitable, mira la firma... ¿Es este un diseño hecho por una compañía de yates Italiana?".
El ingeniero Mike se unió a la conversación, hojeando las carpetas con una velocidad febril. "Huy, mira las fechas. Estos planos tienen más de tres años, estos tienen dos años... no están emparejados. Parece que son trabajos preliminares. ¿No son los planos de la nave de Stellarius Lux?".
El General Thompson resopló. "No creo que los hayan obtenido de forma legal, Mike. Y no me importa cómo los obtuvimos. Solo díganos qué son".
"De todas formas, estos planos son inútiles", dijo el ingeniero con frustración. "Mira esto. El lugar donde se coloca el motor FTL tiene este 'condensador de Fluzo'". Se lo mostró al general, quien miró el diagrama con el ceño fruncido.
"¿Condensador de Fluzo? ¿Es eso importante?"
"General", respondió el ingeniero con un tono de voz casi agotado. "Es una referencia a la película 'Regreso al Futuro' de los años 80. Es evidente que es una pequeña broma del equipo que diseñó esta nave. Lo que significa que estos planos, si bien son detallados, están lejos de ser los planos finales. No nos dicen nada".
El general frunció el ceño, el desprecio por la falta de seriedad evidente en su rostro. "Sigan investigando".
Los ingenieros de la NASA volvieron a los planos con una nueva ferocidad. Un tercer ingeniero se unió, su dedo trazando una línea a través de los planos. "El interior de la zona habitable es de diseño Italiano, mira esto, pero el sistema de depuración de aire y la carcasa son diseños Alemanes. No veo el equipo de sensores y navegación... pero deberían estar en este módulo que está en blanco. Evidentemente, aquí falta mucho. Oh, aquí es donde se coloca el FTL, o al menos el componente principal. Estos canales mueven el flujo a los emisores de aquí..."
El ingeniero Mike, el mismo que había descubierto las fechas en los planos, levantó la cabeza. "Los emisores son los mismos que tenía el satélite. Tenemos dos de los recambios por si se rompía alguno al ponerlo en el cohete lanzador".
Un destello de esperanza cruzó los ojos del General Thompson. "Esas son buenas noticias, ¡entonces podemos duplicar la tecnología!".
"No", respondió el ingeniero con un tono amargo. "Son solo una combinación de guías de ondas con emisores de algún tipo de partículas. Lo único que puedo decirle es que estos emisores canalizan y enfocan algún tipo de partícula de carga positiva... o desenfocan algún tipo de partícula de carga negativa. Eso es todo".
"Ustedes no tienen ni idea de cómo funciona...", dijo el General Thompson, su voz un murmullo de desprecio.
El ingeniero, enfadado por el comentario del general, respondió con un tono defensivo. "Bueno, seguramente sigue la teoría del Dr. Martin..."
Los ojos del general se abrieron como platos. "¿Ustedes conocen a Louis Martin?".
"¿Qué?... no, no directamente", respondió el ingeniero. "Pero leí su artículo en arXiv de hace casi tres años. Trataba sobre geometría Riemann con matemáticas de haces fibrados. Un trabajo muy complicado. Lo único que nos dice es que esta tecnología puede funcionar, no cómo construirla."
"¿Y no dijo nada?", preguntó el general, la frustración palpable en su voz.
"¡Claro que dije algo!", el ingeniero se levantó de un salto. "Pedí que se investigara el asunto, pero el presupuesto de la NASA se recortó otra vez y no había fondos para estudiar una posibilidad tan radical como esa. Los políticos prefieren gastar los impuestos en 'ustedes' en lugar de en nosotros".
"Pero sabe cómo funciona, ¿verdad?"
"Teóricamente... quizás", respondió el ingeniero, sentándose de nuevo. "Era un estudio muy complicado. Si alguien tratase de construir el motor FTL con esta información, no conseguirían nada, nada positivo".
En ese mismo momento, a miles de kilómetros de distancia, ocurrió la explosión en China. La ciudad de Shenzhen se estremeció. Una mota de polvo, acelerada al 99.99% de la velocidad de la luz, fue la responsable. Media ciudad quedó destruida. La explosión, que fue "casi" atómica, fue la primera prueba de que la tecnología FTL era real. Y que era demasiado peligrosa para dejarla en manos de aficionados.
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