Primera carta: Ultimátum del país “A” al país “B”
A Su Señoría el Presidente del Consejo de Defensa de la República de B
Desde la capital del Reino de A
11 de mayo de 2026
Su Señoría:
Contemplamos con el más profundo desagrado las agresiones recientes que las fuerzas armadas de su país han desatado sobre el territorio soberano del Reino de A. Bombardeos sobre ciudades inocentes, despliegue de tropas en nuestras fronteras y hostilidades dirigidas no solo contra nuestras instalaciones militares, sino también contra la población civil, constituyen una violación manifiesta de la paz que el mundo ha labrado con tanto esfuerzo.
Hemos observado un patrón de provocaciones deliberadas, actos de sabotaje y violaciones de acuerdos previamente suscritos por ambas naciones, que culminan en estos ataques no provocados. No se trata de un simple desliz, sino de una decisión calculada de empujar a la región a la guerra.
Por lo tanto, el Reino de A, con el más absoluto respeto por la ley internacional y para evitar un derramamiento de sangre aún mayor, le hace llegar el siguiente ultimátum:
Cese inmediato de toda hostilidad contra el territorio del Reino de A, incluyendo despliegues militares, bombardeos y cualquier forma de agresión por vía aérea, terrestre o marítima.
Retiro de todas las fuerzas armadas del país B que se encuentren estacionadas en cualquiera de nuestras fronteras, así como el abandono de cualquier intento de incremento de presencia militar en la región.
Reconocimiento público y formal de la soberanía del Reino de A, y la presentación de garantías firmes y verificables de que no se contemplará, ni se ejecutará, ninguna acción de este tipo en el futuro.
Estas condiciones deben cumplirse en un plazo de 72 horas a partir de la recepción de esta carta. Si el país B ignora este ultimátum, o si continúa con sus acciones hostiles, el Reino de A se verá obligado a adoptar todas las medidas necesarias para proteger a su pueblo, su territorio y su honor.
El destino de la guerra recae ahora sobre sus manos. Es su decisión si prefiere el camino de la conciliación y de la paz negociada, o si elige el camino de la confrontación total.
Con el respeto de quien desea que la humanidad no vuelva a caer en el abismo,
El Primer Ministro del Reino de A
(Firmado)
Segunda carta: Declaración de guerra presentada por el país “A” ante las Naciones Unidas
A la Asamblea General de las Naciones Unidas
Desde la capital del Reino de A
14 de mayo de 2026
Señoras y señores de las Naciones Unidas:
Con el corazón pesado pero el deber inquebrantable, el Reino de A se ve obligado a informar a la comunidad internacional de que el país B ha desatado una guerra de agresión contra nuestra nación. Ignorando los llamados a la paz, rechazando el diálogo y violando sistemáticamente los principios de la soberanía internacional, el país B ha desencadenado una ofensiva sin precedentes sobre nuestro territorio, sacrificando a su propia población en su sed insaciable de dominio.
El Reino de A hizo un llamado claro y directo a la paz. El ultimátum ofrecido al país B el 11 de este mes era una última oportunidad para que se detuviera la locura; sin embargo, esas palabras fueron escuchadas solo con indiferencia. En lugar de cesar las hostilidades, el país B ha intensificado sus ataques, atacando ciudades, destruyendo infraestructuras esenciales y poniendo en peligro la vida de millones de civiles inocentes.
Por lo tanto, el Reino de A se ve obligado a tomar la decisión más gravosa que un gobernante puede enfrentar: la de declarar la guerra.
Declaro, ante el Consejo de Seguridad, ante la Asamblea General y ante el pueblo del mundo, que el Reino de A se encuentra en estado de guerra con el país B, a partir de la fecha de esta declaración. Nuestra intención no es la de iniciar una guerra de conquista, sino la de defender la libertad, la soberanía y la dignidad de nuestro pueblo, así como el orden internacional que tanto hemos trabajado por preservar.
Mientras tanto, el Reino de A seguirá promoviendo los canales de diplomacia y seguirá esperando que el país B recapacite y se detenga en su trayectoria de destrucción. Pero si el país B decide continuar con esta guerra, debemos decir con firmeza: no pararemos hasta que el Reino de A sea seguro y libre.
Pido a la Asamblea de las Naciones Unidas que tome nota de esta declaración, que reconozca la agresión del país B y que, si es posible, trabaje para que la paz pueda restablecerse en el futuro.
Con resignación y determinación,
El Primer Ministro del Reino de A
(Firmado)



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