lunes, 3 de agosto de 2026

El Fanal

 

Capítulo 26: La Advertencia de Epsilon Eridani y el Salto Arriesgado

El sistema Epsilon Eridani, que Louis Martin había idealizado como un "poema más rico", se reveló como una escena de crimen cósmico. A bordo de El Sueño de Ícaro, la tripulación procesaba las imágenes del planeta "b": la superficie devastada por un bombardeo sistemático y el anillo de escombros metálicos orbitando la estrella. El genocidio planetario había ocurrido hacía 50,000 años.

El Miedo Se Convierte en Urgencia

"La única evidencia que tenemos es que una civilización avanzada fue aniquilada," declaró la capitana Agnese Lombardi, su voz resonando con tensión. "Y lo hicieron con una precisión que supera nuestra comprensión. No podemos quedarnos. No tenemos defensas."

Joris de Vries miró a Louis Martin. "Louis, ¿autodestrucción o depredador externo?"

Louis, con la expresión grave, señaló las firmas energéticas. "El rastro de energía es demasiado limpio, Joris. Es un exterminio. Si hay un depredador ahí fuera, o si la tecnología FTL es intrínsecamente peligrosa, la Tierra está en peligro. La humanidad necesita esta información para prepararse."

La misión de exploración había terminado. Ahora era una misión de advertencia. El objetivo ya no era mapear, sino regresar lo más rápido posible.

El Plan de Louis: Un Salto que Rompe Reglas

La urgencia forzó a Louis a proponer una alternativa radical al lento regreso por "saltos de un año luz."

"El problema es el tiempo de cálculo," explicó Louis, señalando las pantallas. "Para saltos de un año luz, las computadoras de a bordo lo garantizan. Para distancias mayores, la imprecisión aumenta exponencialmente."

"Un salto de dos años luz sin la supercomputadora de la Tierra sería una apuesta ciega," recordó Agnese.

Louis asintió, pero sus ojos brillaban con una idea arriesgada. "Podemos compensar esa inestabilidad. Si modulamos el flujo de energía a través del motor FTL en sí –usando la nave como un gran afinador– podemos 'guiar' el salto, compensando los errores de cálculo. Es un uso del motor que nunca hemos probado a esta escala. El campo de deformación podría colapsar o freír nuestra electrónica. Pero acortaría el viaje en semanas. Es el riesgo de un salto prolongado."

"¿Un riesgo calculado, Louis?" preguntó Joris, conocedor del pragmatismo del físico.

"El riesgo es alto," admitió Louis. "Pero el riesgo de que la Tierra no sepa esto, es mayor."

La Última Mirada

Antes de iniciar la secuencia de salto, el Dr. Ricardo Torres tomó una última y profunda lectura del sistema Epsilon Eridani. Se centró en la luna del planeta 'b', analizando el ruido electromagnético.

"Hay una anomalía térmica, muy leve, en el polo sur de la luna," informó Torres. "Está enterrada profundamente, quizás en un tubo de lava. Podría ser un error del sensor, o podría ser una estructura protegida de la radiación... y de las miradas indiscretas."

Agnese Lombardi tomó la decisión final: "Registren las coordenadas de la anomalía. Será la primera tarea de la expedición científica seria que deberá venir después. Pero no vamos a buscarla. La Tierra primero."

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