Capítulo 18: La Paradoja de Centauri
El silencio en el puente de mando de ambas naves, a cuatro años luz de la Tierra, no era un silencio de miedo, sino un silencio de asombro. Habían viajado más rápido que la luz, pero la realidad era la misma. Ahora estaban en un lugar en el que nadie había estado, y el único sonido que se oía era el de sus corazones.
El Pionero (EE.UU.)
El comandante Mark Collins miró por la ventana, con los ojos vidriosos. A su lado, la científica Evelyn Reed y el piloto Ben Carter se preparaban. Collins respiró hondo y miró a su tripulación.
“Hemos saltado cuatro años luz. Hemos llegado,” susurró Collins, con una voz que mostraba su emoción.
Evelyn Reed, entrenada para la ocasión, ignoró la emoción y se puso a trabajar. "Hemos llegado a Centauri A," dijo, con una voz formal. "La geometría de la posición es correcta, y la firma de las estrellas es la correcta."
El siguiente paso era verificar que no estaban en un espejismo. El equipo de científicos activó las cámaras de alta resolución y comenzó a tomar fotos de larga exposición de la zona. Las fotos, que se verían en una pantalla, mostraban puntos de luz que se movían lentamente en el fondo, dejando una estela. Eran los asteroides y planetas del sistema.
Collins se sentó en su silla, con el corazón acelerado. Sabía que la nave china había saltado antes que ellos, pero su única preocupación, en ese momento, era si habían llegado. De repente, un pitido. El sistema de detección lo captó... una firma energética residual... con un retraso de cuatro horas y media, el tiempo que la luz tardó en llegar a su posición. Los chinos habían llegado. No se lo habían imaginado.
El Dragón Ascendente (China)
El capitán Li Wei miró por la ventana de su nave. El espacio era el mismo, pero las estrellas eran diferentes. Sabía que habían llegado. Los ingenieros y los científicos comenzaron a trabajar.
El navegante Wang Jun revisó los cálculos de su posición. Su rostro se puso blanco. “Capitán,” dijo, con una voz temblorosa. “Hemos llegado. Pero no estamos en el lugar correcto. Estamos en Centauri B.”
El capitán frunció el ceño. “¿Cómo es posible? Los cálculos eran correctos.”
“No lo sé,” dijo el navegante. “Los cálculos… los cálculos se basaron en el modelo de ese indio. Sabía que no era correcto. Era demasiado simple. El campo de Riemann no es plano.”
En ese momento, la pantalla se encendió. El oficial de comunicaciones Chen Fei, con los ojos muy abiertos, dijo: “Capitán, hemos detectado una nave. Es el Pionero. Han llegado. Pero… están a varias horas luz de nosotros. Lo hemos detectado con un retraso de horas.”
El capitán Li Wei miró la pantalla. Los americanos habían llegado a Centauri A. Su nave, a pesar de estar en el mismo sistema, estaba a varias horas luz de la nave americana.
Wang Jun se puso a trabajar. “Capitán, voy a recalcular el salto. Hay un error en el modelo. Lo arreglaré.”
El capitán no respondió. Sabía que Wang Jun estaba equivocado, y que no era un problema de modelo. Era un problema de hardware. Su nave había sido golpeada por un pulso electromagnético en la Tierra. Su nave no era perfecta. Pero no se lo diría. Su honor y el de su nación dependían de ello.
lunes, 8 de junio de 2026
El Fanal
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